CAPITULO 9

Personaje: don quijote

Siguiendo la batalla que estaba teniendo con el vizcaíno, ambos con la espada levantada y dispuestos a atacar. Yo que estaba planeando por que lado atacar para poder vencerle, cuando de repente un gran dolor me vino a mi oreja, puesto que la espada del vizcaíno,
sin previo aviso y sin tiempo para poder reaccionar, arremetió contra ella causándome una gran herida.

Una vez pude reaccionar, con todas mis fuerzas y toda mi rabia arremetí contra él, golpeándole
en la cara y tirándolo del caballo.

Apresuradamente bajé de Rocinante y me dispuse a acabar con su vida y vencer esta batalla, pero
le di la oportunidad de perdonarle la vida a cambio de que fuera personalmente a hablarle a mi amada Dulcinea del Toboso de mis honores. Él, asustado ante su inminente muerte acepto el trato; y como buen caballero andante que soy le dejé ir libremente a que fuera a cumplir su promesa, aunque, dejándome a mi con gran
dolor en mi oreja.